En la respiración normal, la anatomía de las vías respiratorias superiores cumple un papel esencial en el acondicionamiento del aire inspirado. Estas estructuras calientan y humidifican el gas inhalado, además de conservar el calor y la humedad del aire espirado. Incluso cuando el aire es frío o seco, al ingresar por las vías respiratorias se calienta típicamente hasta 37 °C y, cuando está completamente saturado, contiene aproximadamente 44 mg H₂O/L.
Durante la ventilación mecánica o los procedimientos anestésicos, el uso de un tubo traqueal puede desviar la vía aérea superior, evitando su función natural. Como consecuencia, los pulmones del paciente quedan expuestos a gases fríos y secos que no han sido acondicionados, lo cual representa un riesgo clínico considerable.
La exposición prolongada a gases secos durante la ventilación puede provocar:
- • Inflamación localizada de la tráquea
- • Reducción de la función ciliar
- • Retención y espesamiento de las secreciones
- • Disminución de la temperatura corporal del paciente
- • Reducción de la función cardiopulmonar
- • Mayor riesgo de oclusión del tubo de traqueotomía
- • Aumento en la duración y el costo de la atención médica
